EL CIANURO DE LA DISCORDIA Por Gustavo Massad

abr 21

Parece habitual que desde los medios masivos de comunicación se cambie el eje de una discusión, enfocando en los aspectos más triviales y evitando la discusión del tema de fondo.

Ejemplos sobran: cuando se habla de inseguridad, se apela a la delincuencia, cuando la principal causa de muertes está en los accidentes de tránsito en primer lugar, y en la violencia doméstica en segundo.  Las inundaciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han sido siempre culpa de los sucesivos gobiernos, pero jamás se habla de la cantidad de basura que genera cada familia o transeúnte porteño, que luego volcada a las calles tapa desagües y bocas de tormenta.  Nos rasgamos las vestiduras por el incremento de las dietas de los legisladores, en lugar de preocuparnos por la productividad de la legislatura, es decir, que Diputados y Senadores ganen muy bien, pero que hagan una tarea acorde.

Podría seguir abundando en más ejemplos, pero prefiero concentrarme en otro tema que viene ocupando los medios en las últimas semanas:  la minería.

Es más que evidente que las necesidades humanas cotidianas requieren de una enorme variedad y cantidad de minerales que se extraen de distintos sustratos rocosos, y en general, las zonas montañosas del mundo son lugares privilegiados para la explotación minera.  La minería es una actividad humana más antigua que la escritura misma, ya que al menos desde la Edad de Bronce el hombre viene extrayendo minerales desde las entrañas de la tierra, lo cual ha generado desde siempre gran cantidad de víctimas humanas.

¿Qué es entonces lo nuevo ahora?  Lo nuevo es que desde hace varias décadas se ha venido difundiendo en el mundo la llamada minería a cielo abierto, para distinguirla de la clásica minería de socavón.

Ninguna actividad humana, y menos aún la actividad minera, está exenta de tener un impacto considerable en el medio que la rodea, sea desde el punto de vista económico, social, salubridad o ambiental, pero la novedad que trae la minería a cielo abierto es el uso del cianuro como elemento necesario para el proceso.

¿Qué es la lixiviación por cianuro?

Antiguamente, los minerales preciosos se hallaban en forma de pepitas en ciertos arroyos de zonas montañosas ricas en ese mineral, o en importantes vetas en las entrañas de los cerros, pero a medida que la explotación fue avanzando, éste tipo de yacimientos fue agotándose, lo cual no quiere decir que se hayan agotado el oro, la plata o el platino.  ¿Cómo extraer entonces esos metales de las rocas que los contienen en distintas proporciones?  Fundamentalmente mediante dos técnicas que forman parte del mismo proceso:  la voladura de grandes volúmenes de roca, y su tratamiento en grandes piletones donde se baña la roca pulverizada en una solución de agua con cianuro.  Éste es el célebre proceso llamado lixiviación por cianuro, que tanto asusta a la opinión pública.  Sin embargo, el cianuro es uno de los elementos menos peligrosos en éste proceso (sin que con esto esté diciendo que es inofensivo) pero, debido a su mala fama, ya que es ampliamente conocido como sustancia tóxica capaz de matar instantáneamente a prácticamente cualquier ser vivo por inhalación o ingestión, su mención provoca un rechazo visceral.

Es cierto que el uso del cianuro en esos piletones envenena el agua que allí está contenida, sin embargo, se trata de un compuesto de base carbónica, que rápidamente se oxida en presencia del agua o del aire, y que una vez degradado, se transforma en alimento de vegetales, con lo cual el riesgo de contaminación de las fuentes de agua es bastante limitado, más aún considerando que existen métodos económicos de oxidación acelerada de colas y soluciones cianuradas mediante reactivos de base halógena. Dicho esto, pareciera entonces que no hay argumentos válidos para oponerse a éste tipo de minería, cabe preguntarse entonces, ¿por qué la Comunidad Económica Europea prohibió éste tipo de explotaciones, aún en medio de la mayor debacle económica de los últimos 80 años?

El problema no es el cianuro

La realidad es que el riesgo ambiental del cianuro no es tanto su uso en la minería como su transporte al destino que fuere, algo que comparte con un sinnúmero de sustancias tóxicas, explosivas o corrosivas que surcan rutas, ríos y mares de todo el mundo.

Es notable que los medios masivos de prensa, cuando cubren las manifestaciones populares contra la minería, pongan el acento en el uso del cianuro, cuando éste es el argumento más fácilmente rebatible por parte de los sectores que impulsan la minería a cielo abierto, y no se profundice en los impactos más temibles que tiene éste tipo de actividad.

El consumo de agua:  El proceso de lixiviación requiere grandes cantidades de agua para la separación de los metales.  Estamos hablando de piletones equivalentes a varias decenas de piscinas olímpicas, donde la roca, previamente pulverizada en molinos, se lava en esa solución cianurada en una corriente continua que atraviesa dichos piletones.

Las cifras del consumo de agua varían según las versiones de las mineras y de los sectores ambientalistas, pero en los cálculos más conservadores, ya se habla de cientos de miles de litros diarios, en zonas áridas donde éste elemento vital escasea en forma de lluvia, dependiendo casi enteramente la disponibilidad del caudal de las vertientes cordilleranas.

Las colas residuales:  Una vez que se han extraído los minerales objeto de la explotación, el residuo del proceso de lixiviación y filtrado es una torta de consistencia similar al dentífrico, con un contenido de agua de aproximadamente el 10% que se envía al llamado dique de colas, que no es otra cosa que un último piletón, desde el cual se va inyectando esa pasta en la roca, donde quedaría aprisionada. Sin embargo, cabe recordar que éstas colas quedan encapsuladas en un medio rocoso inestable, fundamentalmente porque estamos ubicados en zonas sísmicas, con lo cual el contenido metales pesados de las mismas, tales como el plomo, zinc, mercurio, etc., según la zona de explotación, representan un potencial pasivo ambiental del emprendimiento, de difícil previsibilidad en su impacto a futuro.

Las explosiones y la molienda de las rocas:  La remoción de roca por explosivos liberan a la atmósfera y al agua enormes cantidades de polvo de diferente granulometría, conteniendo los metales pesados antes citados.  Cabe aclarar que dichos elementos químicos, poseen la particularidad de que su efecto en los organismos vivos es acumulativo, es decir que no son eliminados eficientemente a través de la transpiración o la orina, con lo cual el proceso de intoxicación es progresivo en el tiempo, afectando además a toda la cadena alimenticia.

Es importante remarcar que estamos en zonas cordilleranas, cuyos vientos intensos pueden llevar éstas nubes de polvo a varios kilómetros de su sitio de emisión. Otro tanto ocurre con la molienda de la roca a tratar, que se realiza en un medio húmedo, lo cual no sólo implica el consumo de agua, sino que además continúa liberando elementos pesados en ese medio líquido, filtrándose luego al subsuelo y a las vertientes y ríos.

La amenaza al ambiente periglacial:  El geólogo Carlos Seara se refiere el área periglaciar como responsable de un sistema climático particular, muy frágil, que depende de la temperatura, la precipitación, la velocidad del viento, la cantidad de vegetación, la sucesión de ciclos de congelación y deshielo en el suelo, la altitud y la latitud. Él por sí solo entrega una gran cantidad de agua de descongelamiento a las cuencas hídricas de superficie y subterráneas.

Explotaciones mineras a cielo abierto como las de Pascua Lama, de la Barrick Gold, constituye un emprendimiento que afecta tanto a Chile como a Argentina, pero que deja sus colas residuales del lado argentino.

El emprendimiento de Pascua Lama se encuentra directamente sobre ámbito glaciar y periglaciar, tanto es así que parte de su propuesta consistía lisa y llanamente en el traslado del glaciar hacia otra montaña vecina, pero no he encontrado ninguna explicación de qué ocurriría luego con ese glaciar trasladado hacia otro lugar donde no existía el hielo.  Mi sentido común me dice que el glaciar terminaría derritiéndose en pocas décadas.

El Gobernador de San Juan, José Luis Gioja ha sido el más encarnizado defensor de éstos emprendimientos, y consecuente con esa actitud, ha interpuesto un recurso de amparo contra la sancionada Ley de Glaciares, cuya aplicación no ha sido posible debido a esa medida cautelar.  De aplicarse plenamente la Ley, muchos emprendimientos mineros quedarían fuera de regla, puesto que ya están afectando áreas periglaciares.

Las franquicias impositivas:  Que hacen que la actividad, regida por la Ley Nacional de Minería sancionada en 1993, bajo la administración Menem, deje un tributo mínimo para el país comparando con la masa de riqueza que se llevan.  Vale decir, se exporta sólo el mineral filtrado y en bruto, su conversión a bienes fácilmente transables, es decir, el valor agregado, queda fuera de nuestras fronteras.

Conclusiones

De la información:  Quiero aclarar en éste punto, que la mayor parte de la información aquí expresada no fue obtenida de publicaciones ambientalistas, sino de algunos trabajos efectuados por y para las empresas mineras, en la cual, por supuesto, no se profundiza en los puntos críticos de riesgo, que es donde se centró mi análisis.

Minera La Alumbrera, por ejemplo, hace hincapié en que su dique de colas le permite recircular hasta el 75% del agua del proceso, hecho en principio positivo, pero que también significa que ese 75% del líquido residual continúa siendo alimentado por minerales residuales.  Los análisis de efluentes son realizados por la propia minera, y por la Secretaría de Minería de Catamarca, lo cual marca a las claras que no existe un actor de contralor independiente, y la minera efectúa un informe completo del estado del dique de colas cada… 2 años.

De los medios:  ¿Por qué en los medios masivos de comunicación éstos aspectos son sistemáticamente soslayados?  ¿Por qué se lleva a la opinión pública a basarse en ésta opinión publicada que es fácilmente rebatible por los sectores interesados?  Tal vez debamos remitirnos a las cadenas de intereses que unen a todas las grandes corporaciones entre sí.  No hay mejor modo de defenderse de un ataque inevitable, que inducir el mismo con pistas falsas por el flanco más fuerte que tengamos, y es probable que esto estén haciendo las mineras y sus gobiernos y medios aliados.

El caso Esquel:  Poco hablan los medios también del caso de Minera el Desquite, antecedente de la lucha contra la minería a cielo abierto que debiera constituir un caso testigo.  Esquel fue una bisagra en la historia de la explotación minera en Argentina, pues canalizó la voluntad de toda una comunidad para detener lo que consideraron una amenaza a su calidad de vida.

El pueblo de Esquel detuvo la combinación del poder económico de la canadiense Meridian Gold, y el poder político del Gobierno de la Provincia de Chubut, que impulsaban el emprendimiento.

La base de la lucha de los esquelinos tuvo dos frentes muy claros:

1.      La organización:  El pueblo de Esquel canalizó la protesta social, cuidando de no generar rechazo en la comunidad, evitando la obstrucción de caminos, y centrándose sólo en impedir la llegada de insumos hacia la minera a través del quite de colaboración de todos los actores necesarios para la provisión de bienes y servicios a la mina.

2.      La comunicación:  La campaña de comunicación fue intensa e incansable, y evitó hacer eje en el uso del cianuro.  El foco de la argumentación contra la mina se basó fundamentalmente en el uso de los recursos hídricos de la laguna de la cual se abastece Esquel mismo, en los riesgos por liberación de metales pesados, y en el excesivo polvo en suspensión que hubiera ocasionado la explotación plena de la mina.  Tuvo además la virtud de tener un mensaje sólido y unificado, y fueron monolíticos a la hora de enfrentar patotas y amenazas.

Por otra parte, pese a que aún no estaban difundidas las redes sociales, se utilizaron listas de correo electrónico donde participaban los pobladores de Esquel, los responsables de la minera, funcionarios provinciales y municipales y personas interesadas de todo el país, que incluían profesionales de las más diversas áreas.  Tuve la oportunidad de participar en esos esclarecedores debates, donde todos volcaban sus argumentos, a favor y en contra del proyecto. Todo desembocó en un referéndum del que participó toda la comunidad de Esquel, que concluyó en un rotundo No a la mina con más del 80% de votos. Desde entonces, el emprendimiento quedó suspendido de forma indefinida.

¿Qué diferencia a Esquel de los emprendimientos mineros del Oeste y Noroeste?  Un factor que indudablemente favoreció la lucha esquelina fue la existencia de una fuerte industria turística, que justamente estaba amenazada por la actividad minera.  A ellos les fue más sencillo decidir entre los cambios que les proponía la Meridian Gold, y el estilo de vida de marcos naturales, producción de fruta fina, ganadería y un turismo floreciente.

Si bien el norte cordillerano no carece totalmente de éstas posibilidades, no tienen el grado de desarrollo que si tenían en el oeste chubutense.

El desafío es, entonces, poner la actividad económica y la preservación ambiental en perspectiva respecto del porvenir de la región, del país, y del planeta en general. Hay que entender que la minería a cielo abierto es una solución a dos factores fundamentales para la obtención de recursos en el futuro:  la escasez de minerales en forma pura (vetas), y los crecientes costos de extracción en función de dicha escasez.  Quienes defendemos la explotación sustentable de recursos, debemos estar dispuestos a soportar también los costos adicionales de la extracción responsable de los mismos, en la medida en que éstas prácticas sean prohibidas, como ya ocurre incluso en los países de donde provienen las empresas mineras. También es un desafío encontrar actividades alternativas que aseguren el sustento de las poblaciones de esas regiones, como la vitivinicultura, la agricultura intensiva o el turismo, atento a que para las mineras la extracción del mineral por otros métodos les podría resultar momentáneamente inviable.

En todo caso, debemos asumir que toda decisión que tomemos hoy, tendrá un impacto directo en un tiempo que va más allá de nuestra existencia terrenal, e incluso la de nuestros hijos.

La historia reciente desde la Revolución Industrial hasta hoy nos demuestra que lo que ahora puede presentarse como un gran proyecto social y económico puede transformarse en un desastre ambiental, social y económico varias décadas después, sólo que si hoy tomamos la decisión equivocada, sabemos a qué exponemos a las generaciones por venir.

Bibliografía:

Nota “Extraña paradoja” – Dr. Carlos Seara (Geólogo – Universidad Nacional de Córdoba)

Evaluación de los Procesos de Lixiviación por Agitación Convencional y Carbón en Pulpa en la Hidrometalurgia del Oro – M. A. Mas, F. L. Aguirre y G. Amaya Universidad Nacional de San Luís, Facultad de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, Chacabuco y Pedernera, (5700) San Luís-Argentina

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